El tema es el de la velada certidumbre de que cada ser humano hospeda en
sí mismo a su contrario. Stevenson lo asume desde la perspectiva que las
ciencias, el humanismo y la expresión literaria del siglo XIX le ofrecen para
desarrollar un argumento sustentado en el concepto según el cual a través de la
todopoderosa ciencia es posible alcanzar inimaginables fronteras.
Es así como el recto y caballeroso Dr. Jekyll, impulsado en principio por su curiosidad científica, consigue elaborar en su laboratorio una droga que le concede la dudosa gracia de transformarse en su yo atávico más remoto, en un Mr. Hyde simiesco y criminal que recurrirá a su fuerza y sagacidad no solo para sembrar el terror entre los habitantes de un Londres misterioso y casi intangible, sino para enfrentar a su creador en el deseo de poseerlo de manera definitiva.

No hay comentarios:
Publicar un comentario